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Uzbekistán y basta de repúblicas ex-soviéticas (26/11/2010-04/12/2010)   7 comments

Siguiendo nuestro camino hacia el este del mundo (consideramos nuestra casa como el centro del mundo, claro), llegamos a la 2ª y última república ex-soviética del viaje, Uzbekistán. Nos dejamos unas cuantas de estas repúblicas de rima consonante en el tintero, pero con las visitadas nos damos por más que satisfechos.

No nos entendáis mal, esta zona del mundo es fascinante, llena de historia y de monumentos de impresión. Sin embargo, la historia te entretiene hasta que deja de hacerlo y las mezquitas impresionan pero no se comen. Resultado: los apartados ocio y gastronomía del viaje empezaban a flaquear… Observad, por ejemplo, esta sopa de carne de cordero ajado con tallarines. Os puedo asegurar que, por mucho que brille, no querríais repetir:

Podemos considerar la comida uzbeca como un mal necesario, igual que la comida de un astronauta: el aporte calórico justo y necesario para poder seguir haciendo el turista un día más y no morir en el intento…

Aunque no podemos negar que en algunas de las ciudades a las que fuimos nos echamos unas risas con la decoración de los restaurantes. En este mesón con encanto de Bujara nos comimos unos espaguetis con huevo frito encima, rollo fusión italo-cubana:

Perdonad que estemos tan negativos, pero lo cierto es que escribimos este post desde una isla tropical tailandesa. Comprenderéis que, si nos ponemos a comparar el paisaje que vemos desde nuestra ventana con descampados como éste (bastante recurrentes por aquellos lares), uno de ellos no sale muy bien parado:

Además, llamar por teléfono era toda una odisea. Aparte de que te cobraban una pasta, no podías hacerlo desde otro sitio que no fuera el locutorio oficial, con sus tristes cabinas reglamentarias y su telefonista de rigor, con sus rulos y todo:

Pero centrémonos en lo positivo. ¿A quién no le suena la ciudad de Samarcanda? ¿No es acaso uno de esos lugares de nombre evocador y misterioso, como Tombuctú, Potosí o la Cochinchina, que uno no sabe muy bien ubicar en un mapa o si realmente existe?

Pues amigos, Samarcanda existe y es uzbeka de toda la vida. No sólo eso, sino que también fue un eje clave en el comercio que durante siglos tuvo lugar en la mítica Ruta de la Seda. No vamos a extendernos en explicaros en detalle en qué consiste esta Ruta. Para eso está Wikipedia. Baste decir que conformaba una importante red comercial de caminos que llegó a conectar el lejano Oriente con el antiguo Imperio Romano y cuya importancia se prolongó hasta entrado el s. XVI.

En torno a la Ruta de la Seda se crearon imperios que, si bien muchas veces breves en el tiempo, dejaron construcciones como la plaza del Registán, en la propia Samarcanda:

O la ciudad de Khiva, un cruce de caminos donde los camelleros se dedicaban al tradicional y lucrativo tráfico de esclavos. Hoy, Khiva se conserva como ciudad-museo y atrae a numerosos turistas locales, que hacen el guiri tanto o más que nosotros. Si obviamos a los vendedores de chorraditas diversas, hasta es agradable darse un paseo por sus calles:

Khiva tiene también el que probablemente sea el minarete más curioso de Asia Central: abombado, rechoncho y recubierto de azulejos que brillan a la luz del sol. Dicen que esta inacabado y que la idea era que fuese mucho más alto, pero a nosotros nos gusta así:

En Khiva nos alojamos en una pensión donde nos propusieron hacernos la colada por un módico precio. Ante la perspectiva de seguir oliendo a choto y no tener excusa suficiente para ello, aceptamos. A la mañana siguiente nos encontramos con este panorama en el salón:

Otra de las ciudades que vistamos fue Bujara, la hermana pequeña de Samarcanda, menos famosa que ésta última y aún más monumental.

Lamentablemente, Samarcanda y Bujara también son equiparables en cuanto a nivel de muermez. Es la parte mala de ver ciudades raras en plena temporada baja. Al principio dices:

-¡Qué bien, ni un turista! ¡Los vendedores no nos dan la brasa! Todos los monumentos para nosotros solos…

Pero, tras unos días de sopor, más bien exclamas:

-Por favor, ¡¡que pase algo!! ¡Que alguien me intente vender un imán de nevera! ¡Que un poli me detenga!! ¡Algo!

Y claro, al caer la noche (las 5 p.m., no os creáis), las ciudades se morían y no se veía un alma en las calles. Además, caminar por la noche en una ciudad sin farolas da yuyu, aunque como somos muy machotes, un día nos dimos un paseo. No os creáis que Uzbekistán es peligroso (no lo es en absoluto), lo cierto es que nos da miedo la oscuridad…

Tratamos de pasar el rato viendo el Barça – Madrid, aunque tras el 2º gol no tardamos en arrepentirnos del pifostio que habíamos montado para sincronizar el partido, con los dueños del hotel metidos en el ajo y todo:

Creo que fue un baño antológico del Barça. Menos mal que la retransmisión era estilo Canal + sin descodificar…

En Tashkent, la capital, intentamos ir a la ópera (ya se sabe, rollo ex – comunista, esta gente debe de bailar bien, la lounli planet dice que cuesta 3 euros y que hay funciones todos los días…). Chasco total. Por no haber no había taquillero que te informara… Y además nevaba.

En fin, tuvimos que conformarnos con el señor del hotel que, una tarde, se nos coló en la habitación con su extraña guitarra uzbeka. Sin mayores prolegómenos dijo -“Music?”-, y, sin esperar a nuestra respuesta, empezó a tocar y a cantarnos hits uzbecos de ayer y de hoy:

Si alguna vez vais a Tashkent, os recomendamos quedaros en su pensión (turkturizm o algo similar, podéis buscarlo en Google). El tipo no sólo te canta, sino que también desayuna contigo, te cuenta su vida, te enseña fotos de la boda de su hija… Igual a vosotros os hace una tarta o algo.

En fin, como curiosidad final, mencionar que el billete de mayor valor de Uzbekistán es el de 1000 soms, equivalente a 40 céntimos de euro. Esto es lo que nos dieron por 50 $. Parecíamos Rockefeller, soltando billetes a diestro y siniestro…

Y, por supuesto, no puede faltar nuestro recorrido por Uzbekistán. Por algún extraño motivo, Google no nos deja poner en un solo mapa todo el recorrido, así que hemos optado por enseñaros dos mapas, uno con un resumen general del viaje hasta Uzbekistán y otro desde este país en adelante:

Próximamente, la cosa va del caos de país que es la India (pero qué divertida y qué bien se come…), de visitas a casas de amigos y de señores con turbantes y espadas…

Publicado 6 enero, 2011 por encualquierotraparte en Uzbekistán

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