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La boca del infierno (o cómo hacer un volcán artificial a lo soviet) (25-26/11/2010)   7 comments

Ésta es la historia de un ingeniero que calculó mal, de un país donde sobra el gas y de alguien que se fumó un pitillo en el lugar y en el momento equivocados…

Señores, seguimos hablando de Turkmenistán. Allá por la década de los 60, en una de las múltiples prospecciones gasíferas soviéticas que se realizaban en el desierto del Karakum, un ingeniero se equivocó en uno de sus cálculos y…

El asunto explotó por los aires y así se ha quedado, un agujero de 60 metros de diámetro y 20 de profundidad que lleva ardiendo sin pausa en medio del desierto desde hace más de 40 años.

Hoy en día el cráter atrae a los turistas como una bombilla a las polillas (nunca mejor dicho); así que, como apagarlo debe de costar una pasta, a esta gente no le falta el gas y no hay mucho más que ver en el país, pues ahí sigue escupiendo fuego sin que a nadie se le haya ocurrido aprovechar todo ese gas desperdiciado a lo tonto.

La verdad es que es toda una experiencia el ir por carretera de noche y, sabiendo que la ciudad más cercana está a 200 Km., ver que un lugar en medio del oscuro desierto se ilumina a lo lejos.

A medida que te acercas, la luz se hace más intensa hasta que, de repente, el coche se para, caminas unos metros, te asomas un poco y ves un rojo tan intenso que te quema los ojos. El calor es insoportable pero allí te quedas plantado, asomándote embobado a la enorme hoguera hasta que se te empiezan a derretir las pestañas…

Acampamos y pasamos la noche a la vera del cráter, previo picnic de brochetas de pollo que nos preparó Lena (para los que no hayan leído el post anterior, nuestra guía turkmena particular).

No hemos pasado más frío en nuestra vida. Y eso que dormimos con 17 sacos soviéticos, 8 mantas de lana de oveja esteparia y, sobre todo, que teníamos a escasos metros lo que probablemente sea la estufa de gas más grande del mundo…

A la mañana siguiente volvimos al cráter para calentar nuestras  congeladas posaderas. No resultaba tan impresionante como durante la noche, pero también tiene su aquel verlo con otra luz, rodeado de la nada desértica más absoluta.

La excursioncilla, de un par de días, nos supuso ir de una punta del país a la otra por la única carretera que cruza el desierto (en la que, como recordaréis del post anterior, nos hicieron 4 controles de policía distintos, sobornos mediante).

Aparte de arena y agujeros ardientes, en el desierto hay muchas cosas que ver y que hacer:

Por ejemplo, el cabra:

O, también, ver pastores del desierto o dromedarios turkmenos (que no se diferencian en nada del resto de dromedarios del mundo, pero Turkmenbashi dice que hay que hacer patria y no hay más que hablar):

Por cierto, recordadnos que tenemos que mandarle la foto anterior al señor cabrero. El pobre se quejaba de que todos los turistas que pasaban por ahí le prometían mandarle la foto de turno y que luego nadie lo hacía… ¡Pero nosotros lo haremos! Cuando encontremos su dirección de e-mail, claro, que debe de andar perdida en algún lugar de la mochila…

Os dejamos un mapita del recorrido que hicimos hasta Turkmenistán.

Sí, vamos con un poco de desfase, pero como propósito de año nuevo prometemos aplicarnos más.

Buenos hermosos, nos vamos a preparar fin de año, que lo tenemos 6 horas antes que vosotros y al final nos va a pillar el toro. ¿Dónde habrá uvas en Bangkok? ¡Un abrazo a todos!

Próximamente, historietas de la mítica Samarcanda en Uzbekistán…

Pd. ¿Recordáis que os contamos que Turkmenistán es un estado policial? Pues se nos olvidó contaros el ejemplo que mejor lo ilustra: un buen día, a las 10 de la noche en la ciudad de Mary, llaman a la puerta de la habitación del hotel 2 policías, muy serios ellos.

-¡Inmigración!- dijeron.

–Mierda, se han dado cuenta de que nos salimos del camino de la salud ese, te dije que no era buena idea. ¡Nos deportan! – Exclamamos nosotros.

– Buenas noches caballeros, queríamos comprobar que estaban ustedes en el hotel (¡¡a las 10 de la noche!!). ¿Todo en orden?

– Bueno, me duele la panza y la comida de este país es muy mala, pero por lo demás no nos va mal…

– De acuerdo. Buenas noches.- Y cerraron la puerta dando un portazo.

– … (en fin).

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Publicado 31 diciembre, 2010 por encualquierotraparte en Turkmenistán

¿Las Vegas? ¿Pyongyang? ¿Disneyland? No, ¡Ashgabat! (22-26/11/2010)   16 comments

Turkmenistán es un país raro. Ni malo ni bueno, simplemente raro.

Pero comencemos por el principio. Turkmenistán no se puede comprender sin la figura de su ex-presidente.

Al caer la Unión Soviética, cada ex-república se las apañó como pudo. En este caso, subió al poder un tipo que se autodenominó “Turkmenbashi” o “Padre de los turkmenos”. Toma ya. De repente, se encontró gobernando un país en medio de la nada en el que todo el gas que antes se distribuía a lo largo y ancho de la URSS, ahora era turkmeno.

¿Y qué hace un megalómano pirado nuevo rico? Pues el cafre, claro.

Para empezar, decidió que el estilo comunista era demasiado cutre para la capital, Ashgabat, así que se dedicó a importar purpurina (suponemos) y mármol de Carrara a manos llenas. Consecuencia: una capital con un estilo kitsch muy logrado, con un dominio en su paisaje de los tonos blanco nuclear y dorado. Y con una dispersa planificación urbanística que ríete tú de Seseña.


La parte megalómana del asunto se refleja en las múltiples estatuas gigantes y doradas de sí mismo construidas por Turkmenbashi enfrente de cada edificio público (y no son pocos).

No contento con ello, la ciudad se encuentra plagada de estatuas de sus hermanos y de su madre, muertos en un terremoto que arrasó la ciudad en 1948. En esa fecha, el querido presidente tenía 8 añitos y su hermano, alrededor de 10. Seguro que su aportación al desarrollo de la patria fue reseñable.

Parece que al presidente no le gustaba la historia de su país, así que escribió un libro oficial de obligada lectura, el “Ruhnama”, en el que reinterpretó la historia de Turkmenistán. También trataba otros temas de interés general como la hípica, la filosofía (así en genérico) o la caza tradicional turkmena. Un genio, vamos.

Siguiendo con gilipolleces de nuevo rico, Turkmenbashi mandó construir un río artificial de mármol blanco en medio de la ciudad. Grandioso. Sin embargo, sus ingeniosas ocurrencias no se acaban ahí. Tuvo también la fantástica idea de prohibir el ballet, uno de los pocos legados decentes de la época comunista. El amigo consideraba que ver danzar a hombres semidesnudos era algo indecente. De propina prohibió también la ópera, no sabemos por qué motivo.

Otro día de esos en los que se levantaba inspirado, al presidente le dio por dejar de fumar. Como buen padre de los turkmenos que era, tenía que velar por la salud de sus “hijos”, así que acto seguido prohibió fumar a todo la población del pais.

Para completar la jugada, se le ocurrió construir los “caminos de la salud”, dos kilométricos tramos de escaleras que conducen… a lo alto de la montaña. Para fomentar la actividad física de los miembros del gobierno, les obligaba a recorrer estos “caminos de la salud” al menos una vez al mes. Con una excepción: él mismo, que iba a la meta en helicóptero para recibirlos allí.

Nosotros, como grandes deportistas que somos, subimos un tramo de camino. Sin embargo nuestra querida guía Lena nos aconsejó no salirnos de la senda marcada ya que, en caso contrario, corríamos el riesgo de ser deportados del país. ¿¡!¡!??¿¡!!

Tanto el tema de la deportación como el que fuéramos con un guía turístico se explican con el mismo argumento: Turkmenistán es un estado policial en toda regla, al más puro estilo Corea del Norte.

Para empezar, sólo te conceden un visado de turismo si contratas una agencia de viaje local que te enseña, claro, sólo lo que el Gobierno quiere que veas. No es que nos entusiasmase la idea, pero como queríamos llegar desde Irán a Uzbekistán, y Turkmenistán pilla en medio, pues tuvimos que tragar…

Pero mereció la pena… No todo el mundo tiene este visado en su pasaporte:

Otros detallitos sospechosos también nos  llamaron la atención: se ve un policía-militar por cada 3 civiles, nunca hay nadie en la calle, te pueden llegar a hacer (como fue nuestro caso) 4 controles de carretera en un trayecto de 200 km…  Otro ejemplo: al visitar esta mezquita (la más grande de Asia Central y totalmente desierta, por supuesto), nos obligaron a ir por el camino central, a pesar de haber espacio y caminos para aburrir . Si intentabas rodearla o ir por otro sitio “no oficial”, te gritaba un soldado. Al preguntarle a Lena el motivo, simplemente nos dijo:

-No les gusta… (¿a quién y por qué motivo no le gusta? Nunca lo sabremos)

Atención a los baños para que la gente haga sus abluciones. Todo en mármol blanco. Capacidad: suficiente para que 500 personas se puedan lavar los pinreles a la vez. Ocupación: 2 guiris haciendo fotos (nostros) y su guía.

¡Pero basta de hablar de Turkmenbashi!

En los ratos libres que nos dejaba Lena, tuvimos tiempo para degustar algo que llevábamos queriendo probar desde Irán:

A Rafa le entusiasmó. A Álvaro no tanto: estuvo jodido de la tripa casi dos semanas, hasta llegar a la India (sí, a veces hablamos de nosotros mismos en tercera persona, somos así de guays). Por cierto, y aunque no venga a cuento, qué buena la comida india…

En cualquier caso, en las dos repúblicas ex-soviéticas que visitamos, el asunto gastronómico es para echarse a llorar. Sólo hay que ver su plato estrella, el “plov”, una especie de guiso a base de arroz, zanahorias, carne de cordero viejo y grasa animal. No exagero si digo que cada vez que pienso en él me entran ganas de no volver a pisar esos países.

Además el tipo de la foto da mal rollo.

Lo gracioso es cómo lavaban la vajilla. Como en Turkmenistán les sobra el gas pero andan cortos de fairy, ¿por qué no calentar los platos hasta que se limpien sólos?

Algo gracioso de Turkmenistán son los sombreros típicos. La poca gente que se ve  por la calle va tan contenta con estas pintas:

Estaba claro que no podíamos perder la ocasión para hacer el mongol:

Próximamente, la entrada al infierno está en el desierto del Karakum…

Por cierto: ¡¡FELIZ NAVIDAD CHAVALES!!

Publicado 25 diciembre, 2010 por encualquierotraparte en Turkmenistán

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