Archivo para 17 junio, 2011

La Bolivia colonial (12-20/05/2011)   4 comments

Contábamos en el último post cómo las inmensas riquezas de las minas de Potosí nunca han llegado a los sufridos mineros. Adonde sí han ido llegando es a las gentes instaladas en el casco histórico de la ciudad, como prueban sus iglesias, balcones y palacios de distintos colores, siempre tutelados por el Cerro Rico.

Desgraciadamente, no todo el mundo es capaz de apreciar los encantos de la arquitectura barroca.

Además de por Potosí, el dinero de las minas fluyó por otros lugares de Bolivia y, durante el periodo colonial español, se levantaron urbes  como Sucre.

Esta ciudad, enteramente blanca, le hace a uno pensar que está en Andalucía.

Al llegar a cualquiera de estos sitios, la cosa pinta bien: edificios elegantes y bien cuidados, ambiente por todas partes, vida cultural… pero, amigos, esto es Bolivia y aquí nada es lo que parece: en este país nada funciona.

La publicidad de los hoteles suele incluir detalles como agua caliente o internet. Por algún extraño azar, estos servicios  siempre estaban estropeados aquellos días en que decidíamos alojarnos en los diversos hoteles. Al principio no tienes más remedio que creerte sus milongas, claro. Sin embargo, cuando te dicen que tu ducha se ha estropeado, te cambias de habitación y de la otra también sale sólo agua fría, empiezas a sospechar. No es que te estén intentando engañar, es que nada funciona en este país.

Otro ejemplo: los locutorios. En Potosí, Sucre o Santa Cruz, los encuentras en cada esquina. En los 10 días que pasamos allí, ambos intentamos llamar a España de vez en cuando. Entre los 2 conseguimos hacer 5 llamadas. 2 de ellas se cortaron a mitad de conversación. Por lo menos 1 nunca pasó el filtro de la operadora. Las excusas iban desde  “este horario es malo para llamar a España” hasta “hace mucho frío y las antenas de comunicaciones sufren”.

A veces tenía su gracia el hecho de que todo estuviera anticuado. Fuimos a un cine con la pantalla desenfocada y donde sonido se mezclaba con el de la sala de al lado. A mitad de película, cortaron la emisión y salió la dueña a contar pedirnos unos minutos de paciencia porque tenían que cambiar la cinta. Berlanga no lo hubiera hecho mejor.

Con tantos problemas, nos dedicamos a lo que mejor sabemos hacer: zampar. Así descubrimos que los mejores lugares para comer son los mercados centrales, donde siempre hay puestecitos que sirven los platos más populares. Auqnue tampoco nos cortamos de ir a restaurantes de nivel en los que los platos más elaborados no pasaban de… 5 euros.

También sirven zumos naturales tirados de precio, como en Oriente Medio, tal y como os contábamos hace ya 8 meses (cómo pasa el tiempo…).

Nos imaginamos que conoceréis, aunque sea por pelis, la vestimenta típica del altiplano. Ponchos de colores, manoplas de lana de alpaca, sombreros puntiagudos para las mujeres… Un poco hortera, pero muy alegre y calentito.

En este mercado, además de las viandas habituales, compramos una tarjeta de teléfono para el móvil. Nunca logramos que funcionara.

A veces, mientras andas por la ciudad mirando recovecos y entrando en los infinitos patios interiores de este país, te encuentras sorpresas, como este ensayo para una especie de competición escolar de castellers.

O ves que te permiten pasear por los tejados de un colegio.

En definitiva, todo muy bonito y un estilo de vida bastante similar al que estamos acostumbrados en España, pero no hay que olvidar que estamos en el Altiplano Andino, con sus más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Próximamente, de Misión en Misión por el oriente boliviano.

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Publicado 17 junio, 2011 por encualquierotraparte en Bolivia

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