Bali chic (como caída del cielo)   7 comments

Casi 3 semanas en Bali y únicamente tenemos para ofreceros un solitario post… No hay excusa que valga. Podríamos alegar complicaciones de diversa índole: problemas logísticos (Rafa se separó del grupo a los 10 días, llevándose consigo copias únicas de vídeos y fotos clave), problemas de fatiga digital (por partida doble: encender el ordenador y utilizar los dedos para teclear), problemas de falta de inspiración (a lo que los insensatos y ultraliberales llaman equivocadamente pereza), falta de tiempo (venga ya, esta sí que no cuela)…

En cualquier caso, tras una reñida votación (un voto a favor y una abstención por incomparecencia), el Consejo Editorial de encualquierotraparte ha decidido publicar un único post de Bali con las limitaciones propias del directo. Para aquellos suscriptores y asiduos a los que este parche les sepa a poco, Rafa se ofrece a representarles una danza típica balinesa a su vuelta (tal y como ha quedado decidido en votación del Consejo con idénticos resultados a la anterior).

Pero comencemos por el principio… ¿Por qué llamarlo Bali chic? ¿Quién nos  cayó del cielo? ¿Por qué nos cambió la vida (puestos a exagerar, que no quede)?

Nada en Bali hubiera sido lo mismo sin la inestimable visita de la hija predilecta de la isla, comunicadora suprema, maestra del laborioso arte del “inglés adaptado”, íntima amiga de taxistas y camareras locales, imán ultrapotente de rayos de sol y mesías de masajistas y comerciantes textiles en horas bajas. La hermanísima… MARTA (Alcocer).

Marta vino a Bali para recordarnos que el verdadero lujo no consiste en hacer cambalaches contables para poder ahorrar. Ni siquiera en ducharse con agua caliente cada vez que a uno le apetece. Marta nos trataó de convencer de que el lujo deja atrás todo eso. Low class, lo llaman algunos. Como a duras penas seguíamos sus metáforas, nos lo decidió mostrar con un ejemplo práctico al que nos invitó:

El lujo consiste en baños con sales y espuma. En habitaciones climatizadas con balcón y vistas a la piscina. En ajedreces tamaño XXXL. En zapatillas de andar por casa con iniciales bordadas (de qué o de quién, no importa). En abrillantador de zapatos en tu armario. En tomar el desayuno en la cama. En que asuman que tienes pasta y te instalen una caja fuerte en la habitación. En albornoces horteras que ponerte al salir del baño…

No habiendo quedado satisfecha, y pensando seguro que aún no éramos lo suficientemente cool, Marta insistió en mostrarnos también el Bali más chic: la ciudad de Ubud.

Fijaos si Ubud es chic, que allí se filmó parte de la película (bastante tonta, todo hay que decirlo) “Come, Reza, Ama”, protagonizada por la otrora novia de América, Julia Roberts.

En Ubud, Marta también se empeñó en invitarnos. No insistimos en lo contrario, de embelesados que estábamos por esta nueva y frívola forma de vida que se presentaba ante nuestros ojos. Esta vez decidió alojarnos en un hotel con encanto en las afueras de la ciudad. Todo él estaba cuidado y decorado con cuidado esmero: vegetación exuberante, estatuas balinesas, arquitectura típica local… Otro lujo, vamos. El único pero que le ponemos a Ubud es que no hubo día que no lloviera a cántaros. Ni siquiera Marta pudo hacer nada para evitarlo (tampoco lo intentó mucho, la verdad).

Allí nos reencontramos con Indre y Nico, una pareja francesa-lituana con la que habíamos coincidido en las islas Togean (Sulawesi) unas semanas atrás. Él escultor, ella cuidadora de caballos políglota, nos tomamos unas cervecillas juntos un par de noches y nos contaron que vivían en el norte de Francia en una yurta (una especie de tienda de campaña muy común en sitios como Uzbekistán o Turkmenistán). Por lo visto andaban un poco quemados con el gobierno de Sarkozy que, ideologías al margen, había impulsado una ley que impedía a la gente vivir al aire libre (según parece, con el objetivo de acabar con los asentamientos gitanos ilegales en Francia). Consecuencia: a la vuelta de su viaje, Indre y Nico se iban a la calle.

También alquilamos un coche y nos fuimos juntos a visitar los alrededores de Ubud. Nada nuevo bajo el sol: templos, arrozales, pequeñas ofrendas hinduistas en cada rincón… Muy chulo todo, eso sí.

Incluso nos adentramos por caminos selváticos con la esperanza  de encontrar templos ocultos entre la espesura (esperanza bastante fundada: los carteles indicando el camino ayudaban). Los resbalones  y tropiezos no hicieron mella en el grupo y acabamos llegando a nuestra meta. Incluso sorteamos a un tipo apostado en medio del camino que pretendía cobrarnos entrada para poder seguir andando selva a través. –¿Es obligatorio pagar? – Eh… no… – Pues bye bye my friend.

Tantos templos visitamos que, al poco tiempo, empezamos a buscar entretenimientos alternativos:

Como le cogimos el gusto a eso de saltar y hacernos fotos en el proceso, lo repetimos en la playa al día siguiente:

Ya sin Marta, a la que echamos mucho de menos y sin que Bali después fuera lo mismo sin ella (en esto de hacer la pelota, la sutileza no es nuestro fuerte), dedicamos una tarde al templo de Pura Thana Lot, construido en una roca al lado del mar que se hace inaccesible con la subida de las mareas. Nos sorprendió que, pese a lo turistificado que estaba todo, se siguieran celebrando ceremonias religiosas tradicionales. Todos vestidos de blanco, en fila y portando estandartes y ofrendas. Interesante.

Al principio de este post, al intentar convenceros de por qué no nos ha apetecido hemos podido escribir más que un post de Bali, mencionábamos que Rafa se había largado, dejando a Álvaro tranquilo triste y sólo durante cerca de 10 días en la isla.

No es que nos hayamos peleado, no. Lo que ocurre es que Rafa decidió visitar la misteriosa y paradisíaca isla de Tonga, en medio del océano Pacífico. Poco se sabe de sus aventuras. En un momento dado conjeturé que igual se lo había comido una tortuga o un trigger fish (hay antecedentes). Pero que no cunda el pánico, hace escasas horas recibí un e-mail suyo desde Nueva Zelanda en el que mandaba fotillos de Bali para poner en este post. Justo cuando casi tenía el post terminado… A eso se le llama coordinación.

Aunque es difícil no echar de menos a un tipo como Rafa, tampoco me lo pasé mal en Bali sin él y ocupé mi tiempo uniéndome a un “campamento” donde durante 7 días trataron de enseñarme a surfear las imponentes olas balinesas. No hay fotos de esta época de mi vida, pero os aseguro que el surf es muy sufrido (levantarse pronto, remar, mojarse…). También aseguro que me conseguí levantar de la tabla, aunque no me creáis. Y que me metí varias leches marinas (supongo que esto último os resultará más fácil creerlo).

Cada uno por un camino totalmente diferente (rodeando el mundo por extremos opuestos), volveremos a juntarnos en Santiago de Chile el 27 de abril, con una nueva incorporación temporal al equipo. ¿Quién será? Todo sobre Chile y mucho más en próximos posts.

Pero antes, To To To Tooooooonga (hay que hacer presión a Rafa, yo personalmente me muero de ganas de leerlo).

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Publicado 22 abril, 2011 por encualquierotraparte en Indonesia

7 Respuestas a “Bali chic (como caída del cielo)

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  1. Hola chicos,

    ¡Mil GRACIAS por vuestros piropos! Estoy encantada con las líneas que me dedicáis, AUNQUE esperaba un material audiovisual mucho más completo e irónico (ya sabéis a qué me refiero).

    En cualquier caso, las fotos son buenísimas y reflejan los buenos momentos que vivimos juntos.

    Pasadlo bien en Chile y Rafa, cúrrate el post de Tonga que tenemos muchas ganas de leerlo.

    Besazos.

  2. No me pierdo ni loca la danza típica balinesa de Rafa. Queremos post de Tonga!!!! y no mintais, os habeis separado por una pelea por ver quien aguanta más sin respirar bajo aguas cristalinas… (envidia)

  3. Tener hermanas es una ventaja,aunque algunas veces no lo parezca,pero por esta vez merecio la pena verdad.Gracias Marta.Suerte y un abrazo para todos.

  4. ya ves cómo tener hermanas es una ventaja….. incluso para que te vayan a buscar al aeropuerto……jujujuuj

  5. por fin me puedo conectar he tenido problemas con el ordenador y habia perdido la pista de donde estabais pero ha merecido la pena ver todos de una vez.Lo de Bali una pasada ya era hora que tuvierais un poco de lujo y relax y teniendo una hermana asi tan maja mejor. Marta tienes una tia que necesita una cosa asi estoy super estresada,fuera bromas me alegro de que todo vaya bien besos

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