Vietnam (14-22/2/2011)   8 comments

Después de un tiempecito vagabundeando por el tranquilísimo país de Laos, resulta chocante entrar en Vietnam. Vuelven el bullicio y el ruido, y los problemas ya no se solucionan con una simple sonrisa. Aquí, los locales no tienen ningún reparo en pegarte un par de gritos, y al negociar te vuelves más agresivo que un triggerfish (ver el post anterior si no se entiende el chascarrillo).

Álvaro decidió tomarse unas pequeñas vacaciones de las vacaciones y se saltó este país, así que nadie pudo detener esta vez mis ansias por degustar toda la gastronomía local (para criticar este post, dirigíos exclusivamente a Rafa, se hace plenamente responsable). La especialidad más famosa del país es la carne de perro, pero creo que soy el único turista que no ha logrado encontrarla en ningún sitio. Así que me tuve que conformar con probar el gallo de pelea. Es como el pollo pero mucho más duro, como era de esperar. Tampoco me han convencido los saltamontes y demás insectos. Creo que voy a dejarme de experimentos e imitar a Álvaro en su dieta basada en arroz blanco.

Volviendo al tema que nos ocupa, este país resulta sorprendentemente similar a Turkmenistán. Para empezar, al gobierno le gusta dejar claro que aquí quienes mandan son los comunistas.

Además, los guardias también tienen la molesta costumbre de dar órdenes aparentemente inútiles: “No te pares”, “sácate las manos de los bolsillos”, “anda  por la línea”. ¿Por qué les molestará tanto que nos salgamos de la línea? Tampoco parece que estorbemos.

Afortunadamente, esto último sólo ocurre en los baluartes del comunismo del país, como el Mausoleo de Ho Chi Minh. Fuera de estos enclaves, las reglas se vuelven menos estrictas. Lo podemos comprobar al cruzar la calle. El primer día, uno busca el paso de cebra o espera a que algún amable ciudadano le ceda el paso. Fracaso garantizado. Más tarde, se descubre que la técnica es la siguiente: entrar en la calle sin mirar a los lados, caminar lentamente pero sin detenerse y confiar en que, de una forma o de otra, las motos te rodeen.

El destino más famoso del norte de Vietnam es la Bahía de Halong. Se trata de una sucesión de pináculos y montañas de piedra caliza que se levantan sobre aguas de color turquesa. Sus gigantescas cuevas son visita obligada, aunque el decorador ha decidido restarles algo de protagonismo.

Lo habitual para visitar Halong es contratar una excursión de dos días y una noche en un navío equipado con todas las comodidades. Me prometieron tomar el sol, nadar, pescar, hacer kayak, … pero, al parecer, depende de cómo se levante el día.

Por mí, perfecto que no haya sol. Es una buena oportunidad para negociar un descuentazo, aparte de que los días grises y neblinosos le dan a la bahía cierto encanto.

Además, para pasarlo bien, no es necesario tomar el sol. Basta con coincidir en el barco con una familia de malayos que se pasaron el viaje riendo y contando chistes. Les estoy muy agradecido también por secundar mi propuesta para dejarnos de kayaks y nataciones y que nos llevaran en barco a todos lados. Permitieron vencer las reticencias de los canadienses, poco impresionados por el frío de la zona.

Después de cenar y comentar lo turquesa que debe de ser el agua cuando al sol le da por salir, todos los asiáticos se quedaron cantando en el karaoke y todos los occidentales se fueron a dormir. Bueno, todos menos uno.

Fue una pena acabar esta excursión y tener que regresar a Hanoi. En esta ciudad se hace especialmente patente la influencia china en la estética de todas las cosas. Quizá en el resto del país también, pero como no he ido, no lo sé.

El entretenimiento más conocido en Hanoi son las marionetas de agua. Me gustaría describiros el espectáculo al que asistí, pero en Vietnam aún no ha llegado la Ley Sinde y está permitido grabar y tomar fotos en los teatros, así como entrar y salir con la función ya empezada. Total, que siempre tenía a algún miembro del público en mi campo de visión. Quizá también influyó el haber comprado la entrada más económica. Lo que sí puedo afirmar es que la banda sonora fue excelente. Suficiente, no esperaba mucho más por mi desembolso de 2 euros.

De todas formas, una ciudad tan dinámica como Hanoi ofrece muchos más lugares para el esparcimiento. Uno siempre está dispuesto a dejar bien alto el pabellón y demostrar que a fiesta, no le gana nadie. El problema es que cuando te juntas con ingleses la fiesta se reduce a sentarse a tomar birras sin descanso durante toda la noche. Especialmente, cuando se comienza en “Bia Hoi Corner”, es decir, el “cruce de la cerveza”. He de confesar que me ganaron por goleada.

En la foto anterior, podéis ver a la izquierda a Stewart, un personaje al que conocimos en Phnom Penh. Al verlo, hemos recordado una vieja historia que pasamos por alto en los anteriores posts de Camboya y que no merece caer en el olvido.

Resulta que una noche decidimos salir de fiesta con un grupo de ingleses (es decir, tomar copas en el hotel hasta agotar existencias) entre los que se encontraba el bueno de Stewart. Súbitamente, un conductor de tuk tuk irrumpió en escena, mató una de nuestras copas de un trago y nos hizo la siguiente oferta: ¿Qué os parece reventar a bocajarro a una vaca con un lanzagranadas? Son 250 dólares por el misil y 100 dólares por la vaca, aunque se puede negociar tanto el arma como el animal: pistolas, escopetas, recortadas, ametralladoras, bazookas, pollos, cerdos, gallinas…  De hecho, también aprendimos que se puede rebajar el precio de este servicio si comparas entre los muchos establecimientos que lo ofrecen en Phnom Penh.

Os presentamos al figura que nos introdujo en el mundo de los misiles. Atención al cartel que, bien visible en su vehículo, resalta las supuestas cualidades de este buen hombre…

Próximamente, playas y más playas en el sur de Tailandia.

Publicado 20 marzo, 2011 por encualquierotraparte en Vietnam

8 Respuestas a “Vietnam (14-22/2/2011)

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  1. Y cómo acabó la noche con Stewart en Pnom Penh? espero que no reventara a ningún animalillo con una escopeta!
    Rafa, ¿no hay video del karaoke del barco?
    Un abrazo y no dejes de comer cosas raras!

  2. Que viajazo! cuando vas a dar con tus cuernos en Brasil??? un besooo!!!!

  3. Rafa: veo que has aprovechado bien los días en que Álvaro estuvo de “vacaciones” en su casita… Pero lo de cruzar así sin más…
    La foto y la oferta del pacífico y responasble tuk driver camboyano, no tienen desperdicio. Muy bueno, chicos.
    Besos mil.

  4. No sabía yo que los malayos estaban tan avanzados en las técnicas de clonación humana. Esta señora, aparte de seis hijas iguales ¿cómo consiguió un clon de Almodóvar?
    ¡Mis felicitaciones para la familia malaya!

  5. Muy bueno:La primera parte,el asunto comunista da igual el pais siempre es lo mismo,monumentos de soldados,mausoleos,y soledad .La bahia de Halong espectacular,y la familia me recuerda las familias españolas de tiempos pasados,en cuanto al fusilero supongo que no fuese en serio.Espero el relato de los bufalos.Suerte,y un abrazo para los dos.

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