Bajo el Mar de Andamán (26-28/2/2011)   7 comments

El penúltimo día antes empezar el viaje, allá por octubre, Rafa conducía solitario camino de Madrid. El pobre volvía de Altea, donde se había tenido que ir (un poco coaccionado, todo ha de decirse) a sacarse el PADI, un certificado de buceo internacional.

Desde entonces, estaba claro que uno de los objetivos de nuestro viaje iba a consistir en buscar a Nemo, redescubrir la Atlántida y rescatar a Ariel de la malvada bruja Úrsula. De este modo, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (en este caso, que el Mar de Andamán pasa por la costa sur de Tailandia), decidimos embarcarnos 3 días en el M/V Nangnuan, un pequeño barco de buceo que recorre las celebérrimas (por lo menos entre los submarinistas) Islas Similan.

Como podéis comprobar el barco era bastante canijo, aunque nosotros preferíamos llamarlo “familiar”. Lo cierto es que lo elegimos de entre los muchos cruceros de buceo que había disponibles por ser éste el más barato. Para que os hagáis una idea, ni siquiera tenía camarotes: dormíamos todos, tripulación y pasajeros, debajo de una lona que había sobre la cubierta superior del barco. Fue muy gracioso pasar allí las 2 noches, apiñados como si estuviéramos de campamento de verano en la Sierra de Gredos. Lo mejor de todo fue el ruido que hacía la lluvia al caer sobre la lona durante las tormentas que nos visitaban cada noche. Los relámpagos y los truenos tampoco estaban mal, le daban vidilla al asunto.

La zona donde desayunábamos, comíamos, merendábamos y cenábamos la utilizábamos también para planificar las inmersiones, comentar las inmersiones después de hacerlas (¿Has visto al calamar? ¿Cuánto aire te ha quedado? Buah, he flipado con la manta raya…), como área de esparcimiento, como área de reposo, como área de juegos y, por la noche, se utilizaba para que los instructores nos contaran sus batallitas de buceadores avezados (“una vez bajé 80 metros a pulmón. Pero oye, tú nunca lo hagas (descuida chico, le tengo cierto aprecio a la vida), “no es cierto que los instructores olamos a pescado” “llevo hechas doscientos mil millones de inmersiones”, ese tipo de cosas…). Resumiendo, era en el comedor donde se hacía vida social del barco.

Lo bueno de un barco pequeño es que cabe poca gente en él, así que al cabo de 3 días hasta el cocinero tailandés era como de la familia (se llamaba Tao, por cierto, que en thai significa tortuga).

Aparte de comentar la jugada y de hacer amiguitos, también nos dedicamos a bucear un poco. Para nuestra desgracia no conseguimos alquilar una cámara submarina que nos sirviera para atestiguar nuestras aventuras acuáticas, así que no hay fotos de nosotros bajo el mar. Tenemos unas cuantas fotos de la gente embutida en los neoprenos, así que os podéis imaginar eso pero, en lugar de estar rodeados de aire y de barco, estaríamos rodeados de agua, de corales y de fauna marina.

En total hicimos 9 inmersiones (3 el primer día, 4 el segundo y 2 el último). Estuvieron todas muy bien, vimos tortugas gigantes, muchos peces de colores y tamaños variados e incluso varias mantas de 3 o 4 metros de largo. Tenemos que confesar que, a pesar de no estar mal, el buceo en las Islas Similan nos decepcionó un poco: menos coral del que pensábamos, demasiado marketing thai y muy masificado. Mucho mejor el buceo en Indonesia, pero de eso ya os hablaremos en su momento.

A pesar de todo, en una de estas inmersiones tuvo lugar un momento del viaje que seguro pasará a los anales de la historia. ¡Rafa siendo atacado por un pez! Íbamos los 4 de nuestro grupo tan tranquilos bajo el agua cuando nuestra divemaster (ver foto arriba a la izquierda) nota que algo le tira de las aletas. Era un pez de medio metro (un trigger fish) con cara de cabreo. Los demás íbamos detrás, así que pronto cambió de objetivo y se fue primero hacia un belga que pasaba por allí y luego a por Rafa. No miento si os digo que estuvo persiguiéndole durante al menos 5 minutos mientras Rafa huía de él como podía. Tampoco miento si os digo que es perfectamente posible reírse a carcajadas a 25 metros de profundidad con el regulador en la boca…

Entre inmersión e inmersión había que dejar pasar un rato, así que ¿qué mejor que explorar el interior de las Islas Similan? El concepto “explorar” en nuestro barco era un poco difuso: para algunos significaba adentrarse en la isla y subir riscos cantimplora en mano y, para otros, tirarse en la playa a tomar el sol como unos desgraciados…

Y luego, vuelta al barco para volver a empezar.

Próximamente, los impresionantes acantilados de la costa sur de Tailandia (o la peripecias de Rafa por Vietnam, ya veremos).

 

Nota: Ahora mismo estamos en Indonesia. Por si alguien está preocupado, a pesar de que el terremoto del pasado 11 de marzo causó un tsunami brutal en Japón y que dieron la alerta en ciertos lugares de Indonesia, donde nosotros estamos no ha pasado nada de nada. Así que todo bien. Un abrazo!!

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Publicado 15 marzo, 2011 por encualquierotraparte en Tailandia

7 Respuestas a “Bajo el Mar de Andamán (26-28/2/2011)

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  1. Veo que estan en el periodo “Commandant Cousteau” del viaje! Muy divertido la pelea entre Rafa y el pez mientras Alvaro moriendo de risa bajo 25m de agua. Suerte chicos!

  2. ¡Qué miedito da el barco! ¿Y con ese trasto os habéis alejado mucho de la costa? Ufffff! Y lástima que no haya fotos del abadejo/mero/merluza persiguiendo a Rafa… quizás podrían haber superardo a los vídeos de la cata de caviar y de las piruetas circenses del tuning, que por ahora son los grandes hits del blog.
    Muchos besos.

  3. bueno, la decepción de no ver fotos submarinas queda sobradamente compensada con ese relato épico a la par que estremecedor de rafa siendo perseguido por un ¿¿¿pez gatillo??? no sé q es eso, pero suena chulo….. tampoco me sorprende álvaro verte reír en situaciones similares, aunque lo mejor habría sido tener una foto del rostro de rafa mientras era perseguido por el terrible pez.

    Muy bien el blog como siempre, es mi impresión ¿¿o estáis cansados y de vez en cuando escribís mucho menos en el blog??

    un saludo

  4. Mis queridísimos viajeros: para las próximas travesías o incursiones marinas, procudad coger algo más parecido a un barco de verdad. No quiero ni imaginarme los bandazos con las olas¡¡¡¡¡¡ No solo por que mi estómago se revuelve solo de pensarlo, sino porque con estas cosas que están pasando en el mar…
    Lo dicho, muchachos, toda precaución es poca y los que os seguimos sabemos que vais a cuidaros mucho, mucho, mucho.
    Miles de besos y abrazos

  5. Alvaro,la foto con el traje de neopreno guardala para poder presumir(asi fui).Rafa como podeis decir que habia poco Coral,tu visto uno visto mil(o no).En cuanto al instructor os contare la diferencia entre el y un pez:Uno no sabe hablar,vive para comer,y huele a pescado.El otro simplemente vive en el mar.Un abrazo,suerte

  6. Alvaro, Soy Marga, ( Javier Albisu). El me pasó tu blog y lo miro a menudo y me muero de envidiaaaaa.
    Que lo sigais disfrutando.

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