Archivo para 20 enero, 2011

Calcuta, Benarés y los Space Invaders (16-22/12/2010)   11 comments

Lucky are those who live in the banks of Ganga River”.

O, lo que es lo mismo: “Dichosos aquellos que viven en las orillas del río Ganges”. Esta frase puede tener sentido para los hindúes. Para nosotros, desde luego que no.

La religión hindú es como el juego de la oca. Si te portas bien en vida, te reencarnas en mejores existencias (una casta superior, alguien con más pasta…) hasta que llegas a la meta: que tu alma se funda con el Creador y te liberes de la existencia material y de reencarnarte una y otra vez. Sin embargo, si un hindú se porta mal, retrocede posiciones (un amargado, un paria, un perro, un gusano, etc.) hasta la casilla de salida. Y vuelta a empezar. Igualito que la Oca.

Ahora bien, si mueres en la ciudad santa de Benarés y tus cenizas van a parar al río Ganges, te liberas del ciclo de reencarnaciones y te salvas directamente (de oca a oca…).  Un chollo.

¿Consecuencia? Que a orillas del Ganges se hacen hogueras (tipo fogata de campamento) donde se incineran muertos 24 horas al día, 7 días a la semana. Y luego las cenizas se vierten en el Ganges. En 45 minutos que estuvimos mirando, quemaron tranquilamente a unas 8 personas.

Por otro lado, los leprosos, los hombres santos, aquellos que mueren por picaduras de cobra y nosequién más, no se queman, sino que se tiran enteros al río una vez muertos. Une a esto la contaminación típica de la India y tendrás un maravilloso cóctel llamado “este río da mucho asquito”.

Pero a los hindúes les da igual, ellos sostienen que el río es sagrado y acuden a bañarse diariamente en sus aguas ya que, por lo visto, purifican los pecados.

No os creáis que la ciudad en sí está mucho más limpia. Si ya en Delhi te encontrabas de vez en cuando animales por las calles, en Benarés la proporción bichos / humanos debe de estar al 50%. Y como la ciudad está llena de basura, se adaptan al entorno y comen lo que pillan:

Todo se aprovecha, incluida la mierda de los animales, que se utiliza como combustible:

Tantos animales sueltos por la ciudad hace que, a veces, no todo el mundo pueda pasar a la vez por sus angostas calles. Que se lo digan a esta chica. Aunque pasamos el día con ella y su novio no logramos acordarnos de su nombre. Triste. Aunque siempre la recordaremos como “la sueca que fue arrollada por una manada de vacas callejeras”.

En cualquier caso, la espiritualidad de la ciudad se percibe en el ambiente. Todo está lleno de templos, de imágenes de dioses, de hombres santos con pintas curiosas, de colorines…

Hasta los anuncios de las casas de huéspedes, pintados a todo color por las paredes, contribuían un poco a crear ese ambiente místico:

Las ceremonias nocturnas a orillas del río, multitudinarias o no, eran dignas de contemplarse. La de la foto siguiente era de las “íntimas”. Estaba el señor de pelo largo cantando, sus ayudantes haciendo cosas con incienso, y nosotros tomando el fresco a un lado.

También nos dimos una vuelta en barca de noche, muy chula, con todos los templos y los ghats iluminados:

Los milagros en Benarés existen, y por fin conseguimos hacernos una foto en la que salimos los dos (¡gracias “sueca arrollada por las vacas”!):

Calcuta, la última ciudad india en la que estuvimos, no tiene la categoría de ciudad sagrada. Sin embargo, fue la capital de la India durante el periodo de ocupación británica. Ello ha hecho que Calcuta sea mucho más urbana que otras ciudades como Benarés, con edificios victorianos y taxis amarillos estilo “Ambassador”. Aunque no os creáis que esto impide que la gente siga bañándose en el  contaminadísimo río sagrado.

Hemos querido dejar para el final lo que sin duda os estáis preguntando. ¿Qué es eso de los Space Invaders? ¿Por qué un título de post tan chorra?

Todos (o casi todos), recordaréis el mítico videojuego de los marcianitos que en lo 80 hacía furor en las salas recreativas del mundo entero.

Pues bien, como si de un Banksy alternativo se tratara, un autor anónimo lleva más de 8 años plantando mosaicos de estos bichitos en ciudades de todo el mundo. Parece ser que todo comenzó en París (para los interesados, ver este enlace, que lo explica muy bien) y, a partir de ahí, la invasión se ha propagado por otras grandes urbes, desde Bilbao hasta Katmandú, pasando por Nueva York y… Benarés. ¿Hasta donde continuará la invasión? Nadie lo sabe, habrá que estar preparados…

Nosotros nos encontramos con unos cuantos, aunque hay un total de 14 creaciones del artista repartidas por la ciudad (en París, por ejemplo, hay 704):

Para los cegatos, una vista ampliada:

Para terminar, nuestro recorrido hasta la India:

Proximamente, con esperadas visitas en Tailandia.

Publicado 20 enero, 2011 por encualquierotraparte en India

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