Archivo para 17 enero, 2011

Okupas en Delhi (7-16/12/2010)   11 comments

Después de haber pasado incontables penurias gastronómicas por Asia Central y de haber dormido hacinados en una casa de peregrinos en Amritsar, ya apetecía disfrutar del decadente lujo oriental.

Casualidades de la vida, como ya explicamos hace un par de posts, nuestros muy buenos coleguitas, el matrimonio de los Carbonero – Martínez (o de los Martínez – Carbonero, como se prefiera), viven en Delhi en un casoplón lleno de habitaciones gigantes.

Así que como vulgares parásitos que somos, nos enquistamos allí unos cuantos días, en los que aprovechamos para dar rienda suelta al hedonismo.

Rafa se fue a la pelu y acabó dándose un masaje facial y capilar de una hora y media…

Borja nos invitó por su cumpleaños al que probablemente sea el mejor restaurante de Delhi: el mítico “Bukhara”, un restaurante tan bueno que hasta te dan delantalillos para evitar que babees demasiado. Todavía soñamos con el Naan de mantequilla derretida y con su Insuperable Daal de lentejas…

Una pequeña cena familiar degeneró en la ya mítica “fiesta de sombreros de Delhi”, en la que Borja añadió oficialmente un nuevo sombrero turkmeno de piel de oveja (nuestro útil regalo de cumpleaños) a su ya extensa colección:

Lamentablemente no hemos encontrado ninguna foto (digna) que muestre el sombrero de Borja. De todas maneras, gracias el intenso olor a queso de oveja que dejó en su armario, sabemos que será un regalo que nunca olvidará.

La quinta persona que aparece en las fotos es Vir, la pequeña de las Martínez, que  aprovechó para traernos víveres desde España y, sobre todo, nos honró con su siempre agradable presencia.

Nosotros ya conocíamos Delhi y nuestro plan inicial (al que Álvaro se mantuvo fiel en alguna ocasión) consistía en mejorar nuestra cultura cinematográfica, comer abundantemente y vaguear en el sillón. Sin embargo, Vir nos obligó a salir de casa y a hacer un poco de turismo. Hoy se lo agradecemos. En aquel entonces, no.

La parte vieja de Delhi es… un solemne caos, sucia y ruidosa como una granja de pollos. Igual que toda la India. Pero eso también tiene su encanto y dar un paseo por sus calles se convierte en una experiencia para los sentidos.

A pesar de todo, en medio de tanto jaleo puedes encontrarte súbitamente cara a cara con portentosos templos como éste:

El tráfico es un infierno, ningún resquicio se desaprovecha y, por donde los coches no caben, se meten bicis, motos, burras o, incluso, los omnipresentes tuk-tuk indios. Estos vehículos verde-amarillos, mezcla de triciclo, ciclomotor y vagoneta, son patrimonio casi exclusivo de los taxistas urbanos indios.

Con una gloriosa excepción: Arancha y Borja.

Este bichito, regalo de bodas de nuestros anfitriones, lleva todos los días a Arancha desde su casa a la ONG donde curra. Es todo un espectáculo para los locales, que no se acostumbran a ver a una mujer conduciendo el tuk-tuk. Y menos si es occidental. A veces la paran pensando que es un taxi y luego, al verla, flipan y se ponen a hacerle fotos como si de Carlos Sainz se tratara.

¡¡¡Trata de arrancarlo Arancha, trata de arrancarlo, por Dios!!!

Ya hemos hablado en otro post acerca de la ONG en la que trabaja Arancha. Sin embargo, no os mostramos el entorno en el que se encuentra su sede. Como podréis comprobar, la limpieza brilla por su ausencia, las aceras no existen y lindos animalitos se pasean tranquilamente por doquier:

Terminamos el post con un pequeño documental que muestra los últimos avances indios en materia de seguridad laboral.

Próximamente, siguiendo el curso del Ganges, el río más cerdo del planeta.

Anuncios

Publicado 17 enero, 2011 por encualquierotraparte en India

A %d blogueros les gusta esto: