Archivo para 12 enero, 2011

Los Sij y su Templo Dorado (4-5/12/2010)   9 comments

Tras deambular unas semanas por Asia Central, el 4 de diciembre tomamos el segundo avión de nuestro viaje, conectando Tashkent con la ciudad india de Amritsar. Nuestra intención siempre ha sido la de hacer el mayor número de kilómetros posibles por tierra pero, teniendo en cuenta los países que pillaban por medio (Afganistán y Pakistán, básicamente), decidimos sobrevolarlos y dejarnos de historias.

¡Por fin llegamos a India! ¡Qué contraste entre el hastío y la brumosa tristeza de Uzbekistán con el vibrante olor a vida que se respira en la India a todas horas! Por no hablar de la comida… Hummm…… Todos esas salsas pringosas, especias, currys, butter naans, dhals de legumbres, platos al tandoori, chicken ticka, salsa masala…

Todos los males estomacales del pasado se esfumaron de golpe para no volver. ¿Qué raro, verdad? Además, quizá porque predominaba el vegetarianismo, salimos del país con menos panza que la que teníamos al entrar. Todo ventajas.

Y no llegamos a una ciudad cualquiera, no. Para darle un toque diferente al viaje (y porque era más barato que volar directos a Delhi, para qué engañarnos), aterrizamos en Amritsar, la ciudad sagrada de los Sij.

El sijismo es una religión profesada por alrededor de 23 millones de personas, que combina el modelo monoteísta islámico con algunas tradiciones hinduistas. Es originaria de la región india de Punjab, justo al lado de la frontera con la islámica Pakistán (de ahí la mezcla rara entre monoteísmo e hinduismo), siendo Amritsar para ellos lo que La Meca para los musulmanes o El Vaticano para los católicos. Y si en La Meca tienen la Kaaba y en El Vaticano, San Pedro, en Amritsar está el magnífico Templo Dorado de los Sij, donde además éstos son mayoría entre los demás indios.

Gracias a la súper-guía proporcionada por nuestros compadres argentinos (¡esos Juan y Daniela!), nos enteramos de que se podía dormir por un muy módico precio dentro del mismísimo Templo. Íbamos a tener que compartir alojamiento con cientos y cientos de peregrinos, pero la pela es la pela, así que allí que nos fuimos.

Este es el módico precio que nos pidieron:

Y ésta es la “habitación” en la que dormimos la primera noche.

La segunda noche estuvimos un poco más espabilados y, en cuanto se quedó libre, nos hicimos fuertes en este cuartucho tan acogedor. Utilizamos la vieja y efectiva técnica del desparrame indiscriminado de pertenencias por doquier, de la que somos unos maestros, haya o no que hacerse fuerte en algún lugar.

La entrada de nuestro hotel estaba custodiada 24 / 7 por el tipo que descansa en la puerta. Atención al arma reglamentaria que nos lleva. ¡UNA xxxxxx LANZA! Pues todos los vigilantes así, dentro y fuera del Templo. Parecía la guardia pretoriana del Capitán Nemo.

Justo enfrente de nuestra guarida temporal teníamos el famoso Templo Dorado. No dejaban meter la réflex dentro del recinto, así que vamos a tener que conformarnos con una foto desde lejos (aunque siempre nos quedará la Wikipedia, claro).

En cuanto a los Sij, sabemos que está mal generalizar y recurrir a tópicos. Sin embargo, y sin que sirva de precedente, en este caso las generalizaciones son positivas. A nosotros nos pareció que los Sij tienen un aire noble y calmado muy característico. Si la India es un caos, los Sij son su contrapunto de temple y seriedad. Por lo menos ésa es la impresión que nos dieron a nosotros. Suponemos que el que nos dejaran dormir by the face en su Templo Sagrado ayudó en nuestras apreciaciones.

Si al rollo de nobleza y templanza le sumamos que llevan siempre una daga, una pulsera extraña, una barba molona y un turbante que no se quitan ni para dormir, lo tenemos claro: ¿Algún Sij por ahí que quiera ser nuestro nuevo muy mejor amigo? Prometemos no pediros la daga para pelar naranjas ni daros el coñazo con el turbante cuando estemos por ahí de fiesta…

A continuación, galería de tipos Sij (las tipas no molan tanto, por fuera son exactamente iguales a las demás indias de la India):

Éste nos llevó en a los dos en un rickshaw a pedales. A pesar de haber acordado un precio antes de subirnos, a medio camino se lo pensó mejor y nos pidió más pasta. No se la dimos, claro, y el hombre se mosqueó un poco:

Estos dos debían ser Sijs V.I.P. Observad si no la pedazo de espada que gastan los angelitos (por lo visto, el color azul del turbante revela la clase social del que lo lleva. En este caso es de las más altas, lo que les permite tener espadas gigantes como éstas. Parece ser que hasta les está permitido meterlas como equipaje de mano en vuelos dentro de la India. Tanto lanzas como espadas y dagas. Verídico. 🙂

Fijaos en que los turbantes son de distinto color:

Esta foto no viene a cuento porque no tiene nada que ver con los Sij, pero a nosotros nos gusta. Es Hanuman, el Dios-Mono de los hindúes. Andaba por ahí en un templo cualquiera:

Así, tras un par de intensos días descubriendo Amritsar, pusimos rumbo a Delhi en un maravilloso tren del infierno, nuestro medio de transporte favorito en India. Uan recomendación, si vais 8 horas en tren diurno, no cojáis el billete más barato. Cucarachas va a haber hasta en primera, pero por lo menos dispondréis de más espacio que compartir con ellas…

Próximamente, de visita en Delhi con cama decente y copeo, que ya tocaba.

Anuncios

Publicado 12 enero, 2011 por encualquierotraparte en India

A %d blogueros les gusta esto: