Archivo para 9 diciembre, 2010

Persépolis 13-11-2010   8 comments

Al hablar de los persas, probablemente lo primero que se nos venga a la cabeza sean gatos de pelo largo, alfombras voladoras y, sobre todo, la humillación sufrida ante los 300 espartanos de Leónidas hace ya unos cuantos siglos. Aunque claro, si ponemos a un tipo con abdominales a lo CR9 contra 10 luchadores de Zurkhaneh (ver post “Iran is Different” in fine), yo apostaría todos mis ahorros por CR9:

Sin embargo, el persa fue uno de los mayores imperios de la antigüedad y hace 2.500 años dominaba un territorio que se extendía desde el mar Mediterráneo hasta el Indostán. El ejército de los inmortales de Xerxes atemorizaba al mundo y los sucesivos reyes persas veían crecer su leyenda, generación tras generación.

Ya que andábamos por la zona (la ciudad iraní de Shiraz), nos acercamos a visitar la ciudad-palacio de Persépolis, obra cumbre de la arquitectura persa, equiparable en cuanto a valor arqueológico a las Pirámides de Egipto o a la Acrópolis de Atenas (esta última, por cierto, fue arrasada en cierto momento por los persas. Los antiguos eran así, se destruían los unos a los otros cada cierto tiempo sin mayores miramientos):

Es una pena que Alejandro Magno, que también pasó por la zona, decidiese pillarse una buena melopea justo después de conquistar la ciudad.

Parece que en una noche loca que se le fue un poco de las manos, hetaira arriba, hetaira abajo, garrafa de vino viene, garrafa de vino va, consiguió de alguna manera reducir a cenizas una ciudad construida totalmente en piedra. Mira que era difícil, pero uno no recibe el apodo de “el Grande” así porque sí (Georgia and Manos, remind us never to mess up with Macedonian people!!!).

Algunos eruditos opinan que no fue sino una venganza por haber quemado los persas la Acrópolis previamente . Nosotros, que somos unos románticos, nos inclinamos por la versión fiesta-destrucción masiva. No obstante, es algo imposible de corroborar: según Ptolomeo, Alejandro únicamente declaró que no se acordaba de nada de la noche anterior y que le trajeran un ibuprofeno de Mileto.

Parece evidente que la expresión “vamos a quemar la noche” viene de aquí. Aún no hemos conseguido encontrar apoyo bibliográfico para nuestras conjeturas aunque, como se ve en la foto, investigamos arduamente el asunto durante más de 27 segundos seguidos:

Lo que sí está claro es que a esta gente le gustaba esculpir a señores barbudos en fila de a uno, cuyo propósito probablemente fuese el de simbolizar la adoración de los pueblos sometidos al rey megalómano de turno (leáse Ciro, Jerjes, Artajerjes o Darío).

La ciudad se encuentra plagada de motivos de leones alados con cabeza de hombre. Cuenta la guía (de la que nos tendremos que fiar por no haber sido capaces de inventarnos nada mejor) que, antes de los mencionados leones alados, se solían esculpir como decoración siniestros pájaros gigantes.

Sin embargo, la moda de los pájaros pasó y las esculturas ya terminadas se confinaron en rincones apartados, con el objetivo de atemorizar a los turistas que pasasen cerca de ellas. Aún hoy siguen cumpliendo con su cometido.

Pronto nos cansamos de nuestros sesudos estudios y dedicamos nuestros energías a otras actividades que requerían un menor esfuerzo intelectual:

Antes hemos hablado de reyes megalómanos. Pues bien, aquí tenemos fotos de lo que vendrían a ser sus mausoleos:

Impresionan. Como también impresiona el hecho de que prácticamente tuviésemos las ruinas para nosotros solos. Y no porque la entrada fuera cara, apenas 40 céntimos de euro por un día en el Disneyland del arte persa…

Para terminar este post, mandar un saludo a Juan y a Daniela, una pareja de argentinos que nos pasaron una ingente cantidad de guías digitalizadas de diversos países. Sin ellas, probablemente aún seguiríamos perdidos en Turkmenistán o Uzbekistán (algo que, como comentaremos a su debido tiempo, hubiera acabado con nuestros estómagos y con nuestra alegría por vivir).

Por no hablar de las películas que también nos prestaron (por azares del destino, el disco duro con todas las pelis duramente recopiladas en los meses previos al viaje se perdió en un sórdido internet café de Turquía). Eva Perón, vaya peliculón:

Próximamente, Rafa y Álvaro se van al desierto a pasar el día y sed, todo a la vez.

Publicado 9 diciembre, 2010 por encualquierotraparte en Irán

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